5 aspectos que definen el perfil de compra del consumidor turístico del siglo XXI

La principal característica del auge de la “cultura viajera” es la constante necesidad de conocer lugares nuevos y desconocidos hasta el momento de la realización del viaje, siendo cada experiencia viajera para el consumidor turístico una nueva etapa en el camino hacia la consecución de un objetivo claro: conocer el mundo donde vivimos.

La forma en que se realizan los desplazamientos ha ido cambiando con el paso de las décadas; nos encontramos ante un sector donde impera el dinamismo y donde la tendencia adquiere el timón de mando hacia la consecución, ya no de experiencias directas, sino de emociones que se traduzcan en experiencias.

Con todo ello, el viajero del siglo XXI se caracteriza básicamente por 5 aspectos concretos:

Uso de las NNTT de la información y de la comunicación antes, durante y después de la realización de la actividad turística

A priori de la realización del viaje, más del 80 % de los futuros visitantes hacen uso del “big data” para preparar su particular aventura, valiéndose de innumerables portales en relación a destinos, alojamientos, blogs turísticos, etc.

Cuando llega el momento del viaje y el visitante llega al destino, internet continúa siendo un fiel aliado, al convertirse en una herramienta directa y eficaz para resolver dudas e inquietudes que no hayan quedado del todo cubiertas en la etapa de preparación del viaje.

A la finalización del viaje, el visitante usará sobre todo el “social media” para intentar trasmitir su experiencia en el destino visitado, siendo importante decir que gracias a internet puede comenzar a hacerlo durante la estancia prácticamente a tiempo real, complementando dicha acción con otros portales y páginas donde el turista expresa su nivel de satisfacción a través de opiniones, vivencias, etc.

Viajes más cortos pero más continuos

Es frecuente que el período vacacional esté fragmentado temporalmente, de ahí la aparición de nuevos hábitos en la realización de viajes, los cuales pueden ser de menor duración aunque más continuos a lo largo del año. Nos encontramos ante las conocidas “minivacaciones”, cortas pero intensas en contenido.

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Fotografía: El Rincón del Turista

Mezcla cada vez mayor de ocio y negocio en los viajes (turismo bleisure)

Es cada vez más común utilizar el tiempo de libre entre jornadas laborales fuera del lugar habitual de residencia y trabajo para disfrutar de la actividad turística, aunque en la mayoría de las ocasiones ese disfrute estará sujeto a la disponibilidad horaria laboral de última hora.

Es relevante la apreciación de las nuevas tribus viajeras como los ejecutivos internacionales o los profesionales itinerantes entre otros, que incluyen en sus viajes de negocios una escapada con su familia o amigos, a ese lugar que su empresa le destina temporalmente.

Crecimiento del consumidor turístico “low cost”

La inestabilidad del entorno económico hace que el ingenio aflore en aquellos visitantes con un nivel de renta reducido que deseen continuar desarrollando su cultura viajera. Aflora  la necesidad de buscar metodologías concretas para poder disfrutar al máximo de desplazamientos a un precio acorde a cada nivel adquisitivo.

La compañías aéreas de bajo coste, las ofertas de última hora, las promociones, así como las estrategias de precios del tejido empresarial turístico, entre otros aspectos, se convierten en fieles aliados de este “viajero low cost”, que no está dispuesto a renunciar a la aventura de viajar.

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Fotografía:El Rincón del Turista

Aumento de las motivaciones para la realización de viajes

El constante auge de nuevas “especializaciones turísticas” que complementan a cada tipología concreta, hace que aparezcan constantemente nuevos segmentos de demanda interesados en motivaciones específicas para viajar. Se produce, pues, un aumento de las motivaciones para la realización de viajes, tenidas en cuenta por cada destino turístico para poder amoldar una oferta a medida para las nuevas necesidades surgidas.

Grandes tipologías turísticas matrices que desarrollan las mencionadas especializaciones son, por ejemplo: el turismo cultural como base del turismo cosmopolita, el turismo rural como base del turismo del silencio y el turismo gastronómico como base complementaria de todas las tipologías.

No hay nada más gratificante y enriquecedor que la riqueza cultural personal obtenida con la realización de viajes fuera del entorno habitual; la toma de contacto con nuevos lugares se traduce en la necesidad de establecer relaciones sociales con otras personas que albergan patrones conductuales diferentes, nuevos y enriquecedores.

Esa necesidad de compartir temporalmente una cultura diferente a la propia, siempre aportará algo nuevo a cada visitante para su enriquecimiento personal, complementándose todo lo anterior con una gratificante sensación de apego al destino visitado.

Cuando estés disfrutando de una puesta de sol en una playa perdida, cuando estés paseando por una avenida que te transporte a siglos pasados, cuando disfrutes de una gastronomía única, cuando te veas siendo el protagonista temporalmente en una festividad del destino que visitaste, y cuando… sientas mil y una emociones más en el destino, recuerda que el turismo está presente en tu vida y puede aportarte infinidad de sensaciones y de emociones enriquecedoras.

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Fotografía principal: Ana Rey

2018-09-18T18:32:01+00:00 Estudios|Sin comentarios

About the autor:

José Miguel Balcera Barrero. Diplomado en Turismo y Técnico en Marketing y Gestión de Destinos Turísticos.

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